ERES UN…, ERES UNA…

Urquía (Kia) Larralde

¿Qué creen que pasa cuando le decimos a un niño que es un vago, un tonto, un sinvergüenza… o cualquier otro epíteto semejante? Supongo que algunos responderán que eso se hace para que se corrija y hasta esperarán que eso ocurra. Esta expectativa es errónea, el niño se sentirá despreciado, mal querido y, ya que los padres lo ven tan mal, y ellos son las personas que percibe con conocimiento y experiencia, pues no le quedará más que comportarse del modo que se espera de él. A esto se lo ha llamado: “la profecía auto cumplida”.

Algunos padres, al contrario, buscan elevar, a toda costa, la autoestima de sus hijos y alaban su desempeño, aun cuando este haya sido dudoso. Si en un juego deportivo el chico está decepcionado porque su actuación fue deficiente, los padres le mienten, señalándole que fue estupenda; pero el chico, que no es tonto, sabe que no es verdad y eso no le ayuda a superar su desazón. Querer cambiar de modo directo los sentimientos es erróneo, no aporta los resultados deseados.

Lo que hay que hacer es encarar el asunto con honestidad y organizar las cosas de modo de dar, al pequeño, la oportunidad de experimentar éxito. ¿Cómo? Graduando el nivel de dificultad de la tarea, comenzando con una meta que esté a su alcance con un poco de esfuerzo, de modo de que lo que se le pida constituya un reto, pero uno tal que esté dentro de sus posibilidades reales.

Se trata de que el niño se vea a sí mismo teniendo logros, al tiempo que se lo induce a interpretar esos éxitos como producto de su esfuerzo, de su talento y perseverancia. Es decir, se busca modificar, tanto su conducta o destrezas, como las autoevaluaciones que el pequeño hace de sí mismo. De este modo se nutrirá su autoestima, y el gusto por la tarea en cuestión, de modo mucho más estable y creciente, no dependiendo tanto de lo que las demás personas le dicen y mucho más de su propia convicción.

Otro tipo de abordaje cognitivo es el que se refiere a la interpretación de los hechos de la realidad, es decir, lo que le ocurre al chico, que pueden ser agradables o adversos y es fundamental interpretarlos, de modo que en el primer caso se disfruten y en el segundo se sepa afrontarlos en términos puntuales y superables, que es lo que en otro artículo denominé: modo ARQUITECTO, en contraposición al modo catastrófico o PIRÓMANO.

Si quieres revisar alguno de los viejos pequeños artículos, los encontrarás en el blog señalados al final.

A mis amables lectores quiero informarles que al participar en Facebook, y escribir en mi Blog, no tengo otro objetivo que divulgar la idea, que he incluido dentro del término: “Psicoeducación”, la cual consiste básicamente en promover y hacer psicología preventiva haciendo uso de la psicología científica. Por consiguiente, estoy a la orden, dentro de mis conocimientos, para responder a preguntas por escrito, dirigidas preferentemente al correo más abajo, enmarcadas dentro de este objetivo y no otro, pues mi tiempo está restringido.

  • Psicólogo UCV
  • Profesora (j) UCV
  • Especialización y Maestría USB
  • Facebook: Urquía Larralde (psykia)
  • Mail: urquia.larralde@gmail.com

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