MODO ARQUITECTO O MODO PIRÓMANO, ¿CUÁL PREFIERES?

Urquía (Kia) Larralde

Cuando a nuestros antepasados en la sabana africana los perseguía un león, todo su cuerpo se ponía en actitud de huida. Quienes estaban más alertas ante las amenazas, y disponían todas sus energías al exclusivo tema de la supervivencia, ataque o huida según el caso, eran quienes más probabilidades tenían de sobrevivir y, por ende, de heredar esas características a su descendencia.

Nosotros existimos gracias a que nuestros antepasados tenían, ante cualquier peligro, esa actitud y capacidad de respuesta rápida, y nos la pudieron transmitir. Sin embargo, ya no vivimos en la sabana africana y, desde entonces, aunque no hemos evolucionado biológicamente, si lo hemos hecho culturalmente, por lo que conductas que fueron tan adaptativas, cuando éramos recolectores y cazadores, pueden resultar inapropiadas en una cultura moderna.

A esa irrefrenable actitud de combate, con todo el cuerpo dispuesto al ataque, al sentirse amenazado, es lo que llamo: MODO PIRÓMANO y puede llevarnos a cometer terribles desatinos de los que luego tengamos que arrepentirnos amargamente. Por consiguiente, es absolutamente necesario que aprendamos a domar la parte primitiva de ese cerebro que nos acompaña.

¿CÓMO HACERLO? Dirigiéndonos al MODO ARQUITECTO. Llamo modo arquitecto a la capacidad de enfrentar la adversidad con la mayor objetividad posible, es decir, a NO dejarnos invadir por la visión catastrófica y la emoción intensa que suele provocar una amenaza al primer momento; respirar hondo y buscar otras posibles explicaciones de ese hecho indeseable.

Por ejemplo, supongamos que recibimos una nota del colegio señalando malos comportamientos de nuestro hijo. Una primera reacción, al MODO PIRÓMANO, podría consistir en pensar que nuestro hijo es un desastre incorregible y, llenos de ira, darle unos cuantos correazos. Mientras que, una reacción al MODO ARQUITECTO implicaría respirar hondo, decidir ir al colegio a pedir más detalles que fundamenten, con la mayor racionalidad posible, sus fallas conductuales y buscar asesoría psicológica para corregirlas eficazmente.

En el primer caso –MODO PIRÓMANO- estamos agravando el problema, haciendo a nuestro hijo más resistente al castigo físico, por lo que cada vez este le hará menos efecto, perjudicando nuestra relación con él y aminorando nuestra influencia como padres, amén de otras posibles complicaciones psicológicas.

En el segundo caso –MODO ARQUITECTO- buscaríamos las explicaciones más racionales hacia la conducta inadecuada de nuestro chico y nos encaminaríamos a resolverlas, para el mayor bienestar de todos. Y no se me entienda mal, este modo más constructivo de actuar no implica la negación de sancionarlo debidamente, cuando esto sea lo pertinente, pero no como efecto de nuestra ira, sino de la debida consideración que lleve a la mejoría.

Como puede colegirse, no sólo nos sentiremos mejor actuando más constructivamente y optimizando las relaciones en nuestro hogar, además imaginemos lo provechoso que sería enseñar a nuestros chicos, sea en la escuela, sea en casa, a identificar tempranamente, en ellos mismos, si lo que están sintiendo pudiera clasificarse como MODO PIRÓMANO, con todas sus negativas consecuencias, y aprendieran a girar al MODO ARQUITECTO, con todo lo que eso significaría para su sentido de autodominio, de confianza propia y de actor positivo en su medio social.

  • Psicólogo UCV
  • Profesora (j) UCV
  • Especialización y Maestría USB
  • Facebook: Urquía Larralde (psykia)
  • Mail: urquia.larralde@gmail.com

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