En anterior ocasión (Desarrollar respuestas asertivas) hablamos de la asertividad, en qué consiste, cómo se aprende en la infancia, de acuerdo con la educación que tuvimos y cómo podemos reaprenderla, si esa educación no nos facilitó el desarrollo de esa habilidad. En esta oportunidad queremos mencionar otros aspectos, tales como quienes necesitan desarrollarla, cuales son los inconvenientes de no poseerla y los diferentes tipos de respuestas asertivas. Las personas que necesitan desarrollarla son aquellas inhábiles para ejercitar una sana sociabilidad, tales como: Las que tienen dificultades para entablar relaciones interpersonales, Las tímidas y poco expresivas, Las que siempre se…
Aprender observando a otros, aunque presente también en muchos animales, le abre al ser humano una gigantesca y rápida manera de informarse acerca de un sinfín de cosas, además de adquirir valores y actitudes, así como modos de pensar, sentir y comportarse. Reconocer esto destaca el valor del ejemplo como un poderoso método de enseñanza; lo que ha sido reconocido desde tiempo inmemorial y que la psicología contemporánea no ha hecho otra cosas que corroborar. Ese ejemplo o modelaje puede ser directo, a través de los padres, los familiares, los maestros, los amigos y cualquier persona que interactúe…
La asertividad consiste en expresar de modo socialmente aceptable las opiniones, sentimientos y necesidades personales, así como la defensa de nuestros derechos y el respeto al de los otros. También el pleno ejercicio de nuestras relaciones sociales, sean de tipo recreativo, confrontativo o directivo, en circunstancias tanto amables como hostiles. Como puede verse, la asertividad consiste en encontrar un balance adecuado entre el reclamo y expresión personal, respetando al mismo tiempo el de las otras personas. También, en el ejercicio pleno de las actividades sociales, disfrutándolas o dirigiéndolas si es el caso y confrontándolas cuando se requiera; con independencia…
En un capítulo anterior, La escuela y el aprendizaje emocional I, siguiendo a M. G. Rincón (2012), decíamos que la escuela no sólo debería enseñar a los niños a contar, leer y escribir, también tendría que educarlos emocionalmente dotándolos de habilidades intra e interpersonales. En esa ocasión hablamos de las primeras: auto control, gestión del estrés e identificación de las emociones. Luego, entre las interpersonales hicimos algunas consideraciones sobre la higiene, la sonrisa, el contacto visual, la cortesía y la verdad; quedándonos para esta oportunidad la empatía, la comunicación y la resolución de conflictos. Sobre la empatía podemos decir…
La Escuela no sólo debería enseñar a los niños a leer, escribir y contar, también a relacionarse de manera adecuada consigo mismo y con los demás. Esto es lo que se hace en diversas escuelas en Canadá, en las cuales se dota a los niños de habilidades intra e interpersonales. Esto lo afirma M. G. Rincón (2012), a quien seguiremos en este capítulo. La formación en aptitudes intrapersonales, y esto es especialmente importante respecto de los menos afortunados, se dirige hacia el autocontrol, la gestión del estrés y la identificación de las emociones. Estas constituyen la base para el…
A través del ejercicio de la empatía podemos comprender a otra persona, entender sus motivos y puntos de vista. Cuando al entenderla se lo demostramos, es decir, le expresamos con nuestras propias palabras lo que percibimos que son sus pensamientos, sentimientos y actitudes fundamentales, esa persona, muy probablemente, se sentirá inclinada a confiarnos sus secretos e interioridades y esa será la base de una comunicación profunda y de una relación afectiva de verdadera calidad. QUE SABER DE LA EMPATÍA Coloquialmente la empatía se define como el hecho de “ponerse en los zapatos” del otro, pero no es suficiente. Si realmente…
En otra ocasión hablamos de la necesidad de poner límites a los niños (Establecer reglas y límites). Algunos padres parecen creer que para no actuar autoritariamente hay que tolerarlo todo. Da la impresión de que creen que dar amor y permitir libertad significa que no se puede establecer límites a los chicos. Pero una conducta que daña a otros, o al propio niño, no se puede aceptar. Después de acordar con él o informarle que no se le permitirá determinada conducta, en caso de que él la repita, hay dos procedimientos apropiados para hacer que cumpla con ese precepto:…
Cuando una conducta que beneficia a quien la ejecuta y daña a otros no recibe un castigo es como si la premiáramos, por lo que se repetirá y multiplicará. Es por esta razón que el castigo educativo es necesario e ineludible, en el hogar, la escuela, las instituciones y el país. En este blog hemos mencionado infinidad de veces que en un hogar, y en cualquier otra institución, es absolutamente deseable que prevalezcan los refuerzos positivos y una atmósfera de colaboración, reconocimientos mutuos y armonía. Pero no es menos cierto que tiene que haber reglas que de no cumplirse…
¿Quién no conoce las caritas felices con las que las maestras suelen recompensar a los chicos que se portan bien? A ellos les encantan y pueden ser un premio en sí mismas, pero la idea original era otra. En anterior oportunidad (Premiar a los niños), decíamos que había que reforzar la conducta deseable inmediatamente después de su ocurrencia, porque sólo los premios próximos, no los lejanos, son los que pueden ejercer una real influencia sobre el comportamiento. Pero puede suceder que lo que el niño desee fervientemente sea un premio costoso como por ejemplo una bicicleta. En ese caso…
¡Ser una presencia gratificante para nuestros hijos! Es lo primero que tenemos que hacer, junto con constituirnos en un modelo digno de imitar. La educación es, primero que nada, auto educación. Si no nos hemos ganado su respeto y admiración, junto con su cariño y alegría, es muy poco o nada lo que podamos hacer para educarlos bien. Piensa sólo, querido lector, en alguien a quien respetas y admiras mucho y que ese alguien te muestre estima y afecto. Quizás ese alguien pueda ejercer una influencia no desdeñable sobre ti. Imagina, por el contrario, alguien por quien no sientes…
