EXPERIMENTAR Y MOSTRAR EMPATÍA

 A través del ejercicio de la empatía podemos comprender a otra persona, entender sus motivos y puntos de vista. Cuando al entenderla se lo demostramos, es decir, le expresamos con nuestras propias palabras lo que percibimos que son sus pensamientos, sentimientos y actitudes fundamentales, esa persona, muy probablemente, se sentirá inclinada a confiarnos sus secretos e interioridades y esa será la base de una comunicación profunda y de una relación afectiva de verdadera calidad.

QUE SABER DE LA EMPATÍA

Coloquialmente la empatía se define como el hecho de “ponerse en los zapatos” del otro, pero no es suficiente. Si realmente queremos ver, interpretar y sentir el mundo como lo hace la persona que tenemos enfrente, es necesario que nos imaginemos que somos esa persona, 

que lo que le está ocurriendo a ella nos está pasando a nosotros. Sólo así podemos acercarnos a sus pensamientos y sentimientos, a sus actitudes fundamentales (Larralde, 1983).

COMO EJERCER LA EMPATÍA

En el libro ¿Y QUÉ HAGO AHORA? ¡NADIE ME ENSEÑÓ A SER MAMÁ!, usamos la empatía en dos casos delicados y complejos, uno de ellos es el de Felipe de 12 años de edad, quien acosa a otros niños en la escuela ¿Qué hago si me dicen que mi hijo acosa a otros niños en la escuela? Por ser un caso complicado, hubo que combinar varios procedimientos, uno de ellos consistió en ayudarlo a desarrollar empatía hacia sus actuales o potenciales agredidos.

A un acosador quien es, sin duda, una persona agresiva, le resulta muy difícil hacer un ejercicio de empatía, ya que esto es justamente lo que trata de evadir. De hacerlo, ese ejercicio lo llevaría a una dolorosa auto crítica,  que es un elemento esencial de su cambio psicológico. Al ponerse en contacto con los sentimientos del acosado, su actitud hacia él cambiará sustancialmente. 

Otra ocasión para la que resultó fundamental el uso de la empatía fue la de Beatriz, niña de 10 años quien había sido abusada sexualmente ¿Qué hago si temo que mi hija esté sufriendo abusos sexuales? 

Sólo al experimentar imaginariamente lo que su hija podría estar sufriendo, pueden los padres desarrollar  la paciencia para tolerar el ver a su pequeña con actitudes sexuales no acordes con su edad y la firmeza para enfrentar el posible escepticismo de algunos actores rodeando el caso. 

Para más detalles acerca de cómo desarrollar y practicar la empatía, conviene que revises, en el libro recién mencionado, el capítulo Desarrollar empatía, además de los aludidos más arriba. También puedes consultar en este mismo Blog Mi hijo es un acosador,  ¿Estará sufriendo abusos sexuales?  Así como visitar Facebook  Urquia Larralde (psykia), Twitter @psykia20 e Instagram @psykia20

REFERENCIA BIBLIOGRÁFICA:

Larralde, Urquía (1984): La instrucción imaginal: su influencia en la percepción autonómica, en Psicología, Vol. XI, Nos. 1-2

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