Cuando hablábamos del desarrollo de hábitos decíamos que había que ser muy sistemático y riguroso al dar los premios. Eso es así porque no es fácil modificar hábitos. ¿Cuántas veces nosotros mismos nos hemos propuesto hacer ejercicio varias veces a la semana o dejar de comer algún alimento, abandonar el cigarro, etc., y lo hemos logrado por un tiempo, pero luego volvemos a nuestra rutina? No quiero decir que sea imposible, sólo que hay que ser muy preciso en el manejo de los premios. Pero más allá del tema del desarrollo de hábitos, hay múltiples oportunidades en las que…
Que un niño sea ordenado, guarde los juguetes que usa, haga sus tareas y mantenga en orden su mesa de trabajo, es algo que suele agradar a los padres y que, por el contrario, ande dejando sus objetos por toda la casa les resulta bastante cansador y desagradable. Los padres suelen atribuir estos comportamientos a supuestas cualidades innatas del niño. Se suele decir que “salió” al padre o a la madre, la abuela, etc., pero no es verdad. Se trata de una conducta aprendida, aunque pudiera haber tendencias propias del chico, que lo inclinen hacia uno u otro polo…
Te preguntarás acercade la conveniencia, o no, de castigar a tus hijos. Si lo que entiendes por castigo es lo que haces cuando, luego de haber tolerado una serie de conductas que no deberías haber dejado pasar, cansada(o) ya de tanto mal comportamiento y llena(o) de cólera aplicas un “castigo” desproporcionado y abusivo; es obvio que eso está absolutamente desaconsejado. Pero lo que aquí llamamos castigo educativo es de ineludible aplicación en ciertas ocasiones. QUE SABER DEL CASTIGO EDUCATIVO El castigo educativo hay que aplicarlo sólo y siempre que haya que disminuir o eliminar un comportamiento que sea dañino…
Aunque hay algunas ocasiones en las que es necesario aplicar un castigo educativo a los niños, lo deseable es que haya un claro predominio del uso de recompensas como el mejor método para educar. QUE SABER ACERCA DE PREMIAR A LOS NIÑOS Algunas personas, incluso psicólogos, sostienen que no hay que premiar a los chicos por haber cumplido con su deber, porque eso los haría muy mercantilistas y que su recompensa debiera ser la satisfacción por su buen comportamiento. Bandura (1987) ironiza sobre este parecer, señalando que quienes lo sostienen se cuidan muy bien de no aplicarse a sí…
