PSICOEDUCACIÓN
Noticia de prensa: se quitó la vida tras sufrir un acoso diario de palizas, mofas y humillación de sus compañeros (12/05/23). Estos reaccionaron publicando en las redes: “Por fin está muerta”, “Voy a mear en su tumba” y otras frases por el estilo… Se llamaba Lindsay, sólo tenía 13 años, residía en Lille, Francia. (ABC Sociedad).
Sólo mencionaré este caso, pero hay muchos dolorosos eventos de la misma naturaleza. El acoso escolar, sea presencial o por las redes sociales, está, por desgracia, muy difundido, pero lamentablemente no es el único mal que amenaza a nuestros niños o adolescentes.
Hay también un crecimiento notable de la depresión y la ansiedad entre los muy jóvenes, que puede estar vinculado al acoso o tener otras causas, pero impacta ver con la frecuencia que se los “diagnóstica” con algún “trastorno psíquico”, sea del comportamiento, del aprendizaje, del espectro autista, de la atención (TDAH) y otros…
Muy frecuentemente, demasiado, a esos supuestos “trastornos” se los trata con medicamentos, poniendo el futuro de esos chicos a merced de dosis y frecuencias adecuadas (o no), de ansiolíticos, antidepresivos, antipsicóticos, reguladores del estado de ánimo y del comportamiento, entre otros.
“Antes éramos perfectos”, decía mi tía Raquel, pero ahora estamos llenos de niños con trastornos, ¿a qué se debe? Explicaciones hay muchas, pero se habla preferentemente de la genética. Este argumento luce importante y contundente, pero quizás es también cómodo, porque contribuiría a exonerarnos, como padres y educadores, de nuestra cuota de responsabilidad en los “problemas” que presenta el chico.
Sin negar el posible papel de los genes expresaré de una vez mi sospecha: NO SE ESTÁ HACIENDO LO SUFICIENTE PARA PREVENIR, O AMINORAR DICHOS SUPUESTOS “TRASTORNOS”, Y MENOS AÚN PARA DESARROLLAR LAS FORTALEZAS PSICOLÓGICAS DE LOS NIÑOS.
Mafalda le preguntaba a sus padres, respecto de como los educaban a ella y su hermanito: “¿Ustedes tienen un plan o van improvisando?” La realidad es que para casi cualquier cosa que pretendamos hacer solemos consultar al menos un tutorial de Google, pero para la más compleja, delicada, difícil y trascendente tarea: la educación de nuestros hijos, nos parece que improvisar, de acuerdo con nuestro estado de ánimo, es más que suficiente.
Hay quienes defienden con vehemencia que para educar basta el sentido común, y es cierto que durante milenios sirvió para socializar, mal que bien, a las nuevas generaciones. Pero el mundo se ha vuelto demasiado complejo, los chicos se ven bombardeados por innumerables mensajes contradictorios y, para utilizar una palabra de moda: tóxicos. No hay un sistema de valores y creencias compartidas por la mayoría de la sociedad, como lo había en otras épocas. Prevalece en el ambiente cultural una sobreestimación del placer y una permanente invitación al exceso, a probar nuevas y audaces emociones, ¡date!, se les dice a los jóvenes y ¿nos hemos ocupado de proveerlos con unas sólidas herramientas cognitivas que les permitan hacer frente a tal bombardeo? Aún más, ¿nosotros mismos las tenemos?
Intentando responder a este estado de cosas se ofrece en las redes un sinnúmero de propuestas supuestamente “psicológicas”, contradictorias entre sí, las más de las veces con escasa o nula base científica que quizás más es lo que confunden que lo que ayudan.

Me inclino a pensar que la psicología científica sufre una particular “inquisición” que no consiste en combatirla, sino en rodearla de innumerables propuestas bien empaquetadas que, ante un público que no sabe distinguir la paja del grano, aparecen como igualmente válidas.
Algunos padres, con la mejor de las intenciones, se atiborran de tantas “teorías” que hay quienes manifiestan que sería mejor volver al viejo sentido común. Pero esta situación no se resuelve botando al niño con el agua sucia de la tina. Quien conozca un poco lo que la psicología científica podría hacer por la salud y felicidad de los chicos, y evitar tantos problemas, no puede menos que condolerse de esta lamentable situación y tratar de hacérselo ver a los implicados: principalmente padres y maestros. Y esto es lo que me propongo en la serie de artículos que iré desarrollando en este blog y publicando en Facebook. Espero que te interesen y te vayan permitiendo seleccionar mejor lo que aparece dentro del rubro de “psicología”.
Iremos exponiendo, a través de casos, conceptos psicológicos con base científica, tales como los principios del análisis conductual, los de la psicología positiva y los del aprendizaje por observación, así como la forma de utilizarlos provechosamente; no sólo con el fin de informar, también para tocar tu sensibilidad hacia lo que, si lo pensamos un poco, es la tarea más importante de todas, la formación integral, es decir: cognitiva, conductual y emocional de las nuevas generaciones, para que estas, llegada su adultez, sepan acercar al mundo hacia una mayor paz, productividad y felicidad, de lo que se está haciendo en esta hora.
A mis amables lectores quiero informarles que al participar en Facebook, y escribir en mi Blog, no tengo otro objetivo que divulgar la idea, que he incluido dentro del término: “Psicoeducación”, la cual consiste básicamente en promover y hacer psicología preventiva haciendo uso de la psicología científica. Por consiguiente, estoy a la orden, dentro de mis conocimientos, para responder a preguntas enmarcadas dentro de este objetivo y no otro, pues mi tiempo está restringido.
- Profesora (j) UCV
- Psicólogo UCV
- Especialización y Maestría USB
- Blog: www.psykia20.com
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- Mail: urquia.larralde@gmail.com
