EXTINGUIR CONDUCTAS
En otra ocasión hablamos de la necesidad de poner límites a los niños (Establecer reglas y límites). Algunos padres parecen creer que para no actuar autoritariamente hay que tolerarlo todo. Da la impresión de que creen que dar amor y permitir libertad significa que no se puede establecer límites a los chicos.
Pero una conducta que daña a otros, o al propio niño, no se puede aceptar. Después de acordar con él o informarle que no se le permitirá determinada conducta, en caso de que él la repita, hay dos procedimientos apropiados para hacer que cumpla con ese precepto: el castigo educativo y la extinción.

El castigo educativo, como tantas veces hemos dicho, nada tiene que ver con maltrato físico ni psicológico, como tampoco con reacciones emocionales de los padres. Pero sí debe haber una consecuencia adversa para el pequeño que cometió la falta, la cual hay que administrar de manera consistente (siempre), oportuna y adecuada a la edad del chico y el tamaño del error. Para más detalles ver en este mismo Blog Castigar a los niños.
Un segundo método de poner límites a los niños consiste en el procedimiento de extinción.
QUE CONOCER DEL PROCEDIMIENTO DE EXTINCIÓN
Lo primero que hay que saber es que toda conducta que ha sido efectiva en obtener estímulos placenteros o reforzantes tenderá a repetirse. Es decir, si al comportarnos de determinada manera logramos algo que nos gusta, lo natural es que sigámonos comportándonos así.

Pero, si esa conducta es dañina, hay que hacer algo para que no se repita y la forma de hacerlo es impidiendo que ese estímulo placentero que se estaba obteniendo deje de obtenerse.
En el libro: ¿Y QUÉ HAGO AHORA? ¡NADIE ME ENSEÑÓ A SER MAMÁ!, mostramos como había que aplicar este procedimiento para que Gustavo, de año y medio, dejara el chupón ¿Cómo le quito el chupón?, para que Tomás, de dos, superara sus rabietas ¿Qué hago si mi hijo tiene rabietas? y para que Graciela, también de dos, se durmiera sola en su cuarto ¿Qué hago si mi hija no quiere ir a dormir sola?
Es natural que a un bebé le guste el chupón, ¡cuántas veces no calmó su ansiedad!, pero llega un momento que debe dejarlo. Del mismo modo, los nenes lloran cuando sienten alguna incomodidad, ese es su modo de pedir una atención que necesitan, pero más tarde deben entender que no pueden conseguir todo lo que quieren y menos llorando. En estos casos hay que dejar de darles lo que hasta entonces se justificaba.
COMO APLICAR EL PROCEDIMIENTO DE EXTINCIÓN
La extinción consiste en eso: en dejar de aportar lo que se daba ante una determinada conducta. En este caso se trata de no complacerlo ante un ataque de llanto. Eso hay que decírselo al niño de buenas maneras, una sola vez y luego actuar en consecuencia, de modo consistente, sin ceder ante rabietas, sin prestarle atención, ni mirarlo siquiera, mientras dure la pataleta. Luego que esta pase hay que retomar una conducta natural con él, sin regaños, tampoco mimos. Todos quienes lo atienden tienen que actuar del mismo modo (Sundel y Stone Sundel, 1981).

Puede parecer muy duro, pero se trata de unos minutos y si se es consistente pronto se habrá revertido ese comportamiento. Mucho más sufrimiento se causa cuando se actúa de modo disparejo, pues durará mucho más el tiempo en el que el chico insista en querer obtener lo que desea a través de las rabietas.
Para más detalles acerca de cómo extinguir conductas puedes revisar el libro y los capítulos citados más arriba. También puedes consultar en este mismo Blog, Mi hijo tiene rabietas y Educar; así como visitar Facebook Urquia Larralde (psykia), Twitter @psykia20 e Instagram @psykia20
Agradezco las observaciones, preguntas, sugerencias o críticas que quieras hacerme a través de psykia20@gmail.com. Serán bienvenidas y con gusto las responderé.
REFERENCIA BIBLIOGRÁFICA:
Sundel M. y Stone Sundel, S. (1981): Modificación de Conducta Humana, Edit. Limusa, México.

