EL METRO DE CARACAS Y EL BUEN COMPORTAMIENTO
¡Nadie lo podía creer! El venezolano estaba portándose admirablemente en el metro. Ese mismo
ser que en la superficie era, con frecuencia, anárquico, desordenado, irrespetuoso, cuando no
violento, al bajar al metro se convertía en un ser respetuoso, que hablaba en voz baja, dejaba salir
primero a quienes habían llegado a su destino, para entrar luego en orden, y así con el resto de las
reglas que se le había pedido cumplir…
Surgieron toda clase de explicaciones, que si eso es lo que es el venezolano en el fondo, que si el
metro es el vientre materno, y cualquier clase de necedades, cuando lo que había ocurrido es que
se había hecho una planificación científica que garantizaría, como garantizó, el comportamiento
ejemplar del usuario del metro.
Les puedo contar una anécdota propia de entonces: me paré en un mal sitio y, en seguida, a través
de un micrófono, surgió una voz que le recordaba al público la necesidad de situarse detrás de la
línea amarilla. Obviamente era conmigo, me corregí y pensé: “Me están ofreciendo toda esta
maravilla que es tan eficiente, como bella, de un estilo a la vez minimalista y alegre, ¡lo menos que
debo hacer es cumplir las reglas! Y algo similar deben haber pensado y sentido todos los usuarios
del Metro, pues esa era su conducta.

Conviene que sepamos que cuando una persona, de cualquier raza, sexo, religión, nacionalidad, o
lo que se quiera, habita en un ambiente altamente reforzante y se le pide, de buenas maneras, un
comportamiento acorde, dicha persona responderá satisfactoriamente, con altísima probabilidad,
a esas reglas razonables.
Esto es lo que debiéramos tener en cuenta los educadores. Esto es lo que ha probado
reiteradamente la psicología experimental. No se trata de “teorías” caprichosas “a posteriori”. Se
trata de una planificación basada en hechos comprobados experimentalmente.
Sin embargo, los educadores, los padres, y todos en general, ignoramos y, en muchas ocasiones,
despreciamos un conocimiento que podría evitarnos infinidad de problemas y hacernos la vida
mucho más fácil y feliz.
A todos nos toca relacionarnos con otras personas, sea en calidad de padres, maestros, cónyuges,
gerentes, compañeros de trabajo, hermanos, amigos, etc. Es decir, todos nos vemos obligados a
ser un poco psicólogos. ¿No sería apropiado entonces, que aprendiéramos algunos principios
psicológicos derivados de estudios rigurosos, tales como el análisis conductual aplicado que,
aunque su nombre luzca muy técnico, porque lo es, se trata de conceptos fáciles de entender?
Al conocer y aplicar estos principios ganaríamos una calidad de vida y relaciones mucho mejores.
Piénsese sólo en la monumental diferencia que hay entre el funcionamiento del Metro de Caracas,
cuando esos principios estaban vigentes, y como funciona ahora que se han abandonado.
Y ustedes se preguntarán, ¿cómo hago para informarme y capacitarme? Mi intención es ir
llevando este conocimiento en pequeños capítulos semanales y mi aspiración es que ustedes,
percibiéndolo útil, lo vayan incorporando gradualmente a sus hábitos.
También creo indispensable ir introduciendo en las escuelas del país, la formación, no sólo de los
maestros, también de los padres para que ellos, conjuntamente, aprendan a psicoeducar a los
niños, es decir, aprendan a ofrecerles reconocimiento, respeto y cariño, sin dejar de corregir a
tiempo, de modo oportuno, proporcional y consistente las conductas indeseables, y así lograr,
como se logró en el Metro inicialmente, que los niños sintiéndose reforzados, reconocidos y
tomados en cuenta, se dispongan, gustosamente, a acatar las razonables exigencias que se les
hagan.
Cuando dudemos tengamos en cuenta que esto no es sólo es posible, FUE UNA REALIDAD QUE
PODEMOS REPETIR, EXPENDIÉNDOLA PROGRESIVAMENTE A TODAS LAS ÁREAS DE NUESTRA VIDA.
- Psicólogo UCV
- Profesora (j) UCV
- Especialización y Maestría USB
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- Mail: urquia.larralde@gmail.com
