LA ESCUELA Y EL APRENDIZAJE EMOCIONAL II
En un capítulo anterior, La escuela y el aprendizaje emocional I, siguiendo a M. G. Rincón (2012), decíamos que la escuela no sólo debería enseñar a los niños a contar, leer y escribir, también tendría que educarlos emocionalmente dotándolos de habilidades intra e interpersonales. En esa ocasión hablamos de las primeras: auto control, gestión del estrés e identificación de las emociones.
Luego, entre las interpersonales hicimos algunas consideraciones sobre la higiene, la sonrisa, el contacto visual, la cortesía y la verdad; quedándonos para esta oportunidad la empatía, la comunicación y la resolución de conflictos.
Sobre la empatía podemos decir que pasados los 5 ó 6 años, el niño comienza a hacerse sensible a las necesidades de sus compañeros de clase y a dejarse invadir por sus emociones, sin confundirse con ellos, es decir, comienza a ejercer la empatía. Este es un elemento esencial para prevenir la violencia, así como para desarrollar una comunicación profunda que le permite a los niños, y también a los grandes, sentirse comprendidos y acompañados.
Aunque todos reconozcamos la importancia de la comunicación, es fundamental que no olvidemos que para que ésta sea útil debe ser coherente, es decir, debe haber consistencia entre lo que se dice con las palabras y lo que se manifiesta con la expresión corporal y facial, el tono de voz y cualquier otro signo vital como palidez, agitación y sudoración.
Es conveniente emitir mensajes claros, escuchar a nuestro interlocutor, clarificar y reformular cuando sea necesario, así como saber leer entre líneas el mensaje del otro y responsabilizarse de las propias opiniones usando la primera persona del singular.
En Canadá, para la resolución de conflictos en la escuela primaria, un equipo formado por profesores, educadores, psicólogo escolar y padres de familia, realiza el reclutamiento, la selección, la formación y el seguimiento de mediadores, escogidos entre los alumnos de cuarto, quinto o sexto grado.
Previamente los niños, a través de una sociometría, han seleccionado de forma anónima los cinco chicos más aptos para ese trabajo. Lo mismo hace el profesor, aunque su ponderación sea más alta.
Luego de pasar por un proceso de formación y entrevista se acredita a los seleccionados para esa tarea de mediación. Ellos entran en acción sólo cuando lo soliciten los alumnos en conflicto, los testigos de un incidente o lo pida el profesor.
Los mediadores deben reunirse entre sí para comentar su trabajo, con la supervisión de un adulto. El equipo de mediación los acompaña, motiva y orienta, además de recompensarlos al final del año con una actividad recreativa.
El mediador enfrenta los conflictos en varias etapas:
- Estabilización del conflicto: pide a los beligerantes calmarse y aceptar las reglas de mediación. Sólo cuando lo hacen continúa el proceso, de no ser así éste concluye.
- Comunicación: cada parte expone su versión de los hechos, se responsabiliza utilizando el “yo”, señala como se siente, usa un lenguaje apropiado y escucha al otro sin interrumpirlo. El mediador interviene sólo para dar la palabra, clarificar o reflejar lo dicho.
- Negociación: las dos partes buscan soluciones pacíficas.
- Concertación: se acuerda una solución satisfactoria para ambos.
- Registro: el mediador anota todos los detalles pertinentes para las estadísticas que se llevan a la reunión de seguimiento.
- Seguimiento: los adultos ajustan medidas.
M. G. Rincón señala (2012), con lo que concuerdo absolutamente, que estas experiencias deberían estar apoyadas en una práctica continua y generalizada, por parte de los maestros y de los padres; con el fin de que los alumnos adquieran el reflejo de “buscar una solución pacífica para resolver las discordias, antes de optar por la violencia… la filosofía que sustenta esta actitud es: ‘Atacar a los problemas y no a las personas’… se le da así, a la agresividad, una oportunidad de expresarse a través de un cauce constructivo e innovador” (p. 123).
Otros aspectos relacionados con este tema los encontrarás en “Y QUÉ HAGO AHORA. NADIE ME ENSEÑÓ A SER MAMÁ”; También puedes revisar en este mismo blog: Experimentar y mostrar empatía, La psicología como pedagogía y Sufre acoso escolar así como visitar Facebook Urquia Larralde (psykia), Twitter @psykia20 e Instagram @psykia20
Agradezco las observaciones, preguntas, sugerencias o críticas que quieras hacerme a través de psykia20@gmail.com. Serán bienvenidas y con gusto las responderé.
REFERENCIA BIBLIOGRÁFICA:
María Guadalupe Rincón (2012). Bullying. Acoso escolar, Trillas, México.

