LA PSICOLOGÍA COMO PEDAGOGÍA
Tradicionalmente la psicología ha seguido en buena medida el modelo médico, es decir, si alguien tiene “un problema psicológico” se supone que debe visitar el consultorio de un psicólogo o psiquiatra y narrarle su “problema”, mientras el docto profesional lo “analiza” tratando de llegar a un diagnóstico preciso de su “patología”, para de allí determinar el tratamiento.
QUE SABER SOBRE EL ALCANCE Y ÁMBITO DE LO PSICOLÓGICO
Eso de creer que sólo en el consultorio y de esa manera se puede ejercer una influencia benigna sobre la conducta, sentimientos y pensamientos de una persona, es completamente erróneo.
En realidad todos estamos, para bien o para mal, permanentemente influyendo y siendo influidos por otros seres, sea directamente en relaciones interpersonales de trabajo, estudio, familiares, de amistad y otros; como también indirectamente a través de libros, películas y medios de comunicación en general (Bandura, 1987).

Si queremos que los seres humanos seamos más funcionales y felices, es decir, seamos psicológicamente más sanos, tenemos que tener muy presente que la incidencia sobre nuestra psique es un asunto permanente, que se da en todos los ámbitos y niveles de manera continua, lo hagamos de manera intencionada, o no, estemos conscientes de ello, o no.
HACIA DONDE SE DIRIGE LA ACCIÓN PSICOLÓGICA
Aunque con diferencias entre sí, hay algunas orientaciones que están sacando a la psicología del consultorio: las llamadas “terapias de grupo” buscan un cambio cultural considerando a cada quien responsable de su suerte; la psicología conductual puede proyectar estrategias de cambio sobre grupos enteros, poniendo el énfasis en las circunstancias sancionatorias del medio (institución, comunidad, escuela), sin estar hurgando en la supuestas patologías de las personas involucradas (Ulrich, Stachnik y Mabry, 1977).
Un cambio radical se debe a la “psicología positiva”, la cual se centra en las fortalezas y virtudes de las personas, a quienes se las considera protagonistas de sus vidas y con capacidad para sobreponerse a las dificultades, sacando fuerza de sí mismas (Seligman, 2011).

Todo esto significa que el bienestar personal y colectivo es tarea de todos. Como padres, como amigos o familiares, como maestros, como directores o líderes de una institución, como vecinos, hasta como transeúntes, tenemos alguna responsabilidad en el bienestar de nosotros mismos y de quienes nos rodean.
No quiero decir que debamos, ni que estemos en capacidad, de resolverle los problemas a todo el mundo, pero sí que busquemos crear atmósferas que fomenten la efectividad, la colaboración y la armonía. ¿Cómo? De muchas maneras, pero hay tres acciones fundamentales:
- Comportémonos como queremos que otros lo hagan,
- No dejemos pasar una mala acción sin una sanción correctiva a tiempo y
- Reconozcamos y celebremos oportuna y gratamente todo buen comportamiento.

Quizás a algunos les parezca que se trata de cosas tan pequeñas que no han de tener consecuencias importantes, pero se equivocan, aunque no podemos medir su alcance, hay razones para suponer que pueden crear círculos virtuosos con efectos exponenciales.
En el libro de mi autoría, ¿Y QUÉ HAGO AHORA? ¡NADIE ME ENSEÑÓ A SER MAMÁ!, encontrarás 27 problemas frecuentes en los niños desde el nacimiento hasta los 12 años. Allí habrá temas relacionados con este de la psicología como pedagogía.
También puedes consultar en este mismo Blog: Disciplinar con amor e ¿Influir en nuestro hijos?; así como visitar Facebook Urquia Larralde (psykia), Twitter @psykia20 e Instagram @psykia20
Agradezco las observaciones, preguntas, sugerencias o críticas que quieras hacerme a través de psykia20@gmail.com o por WhatsApp: +58 414 920 1676. Serán bienvenidas y con gusto las responderé.
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS:
Bandura, Albert (1987): Pensamiento y Acción. Fundamentos Sociales, Edit. Martínez Roca, Barcelona, España.
Seligman, Martin (2011): La Auténtica Felicidad, Edit. Zeta, Barcelona, España.Ulrich, Stachnik y Mabry (1977): Control de la Conducta Humana, Trillas, México

