¿INFLUIR EN NUESTROS HIJOS?
¿Debemos ejercer una decidida influencia sobre nuestros niños o abstenernos de hacerlo para que ellos tomen sus propias decisiones? ¿Acaso existe algo como un “sí mismo” puro que puede desarrollarse con independencia del medio?
¿Es posible realmente dejar de ejercer un fuerte influjo sobre los hijos? Y en caso de que lo fuera ¿no serían otros quienes si lo harían sin tanto escrúpulo?
QUE SABER SOBRE ENSEÑAR CON EL EJEMPLO
Mi posición sobre este punto es clara: Tienes el derecho y el deber de ejercer la mejor influencia sobre tus hijos. Es cierto que los bebés tienen una historia y unas características que les son propias y debemos adaptarnos a ellas, tanto como ellos tienen que aprender de su familia y su cultura.
También es cierto que antiguamente se solía ser demasiado impositivo sobre los hijos; pero llegar concebir a tu pequeño como alguien que trae completo su repertorio conductual y actitudinal y que él no será en una enorme medida el resultado de tu influencia y modelaje, es completamente ridículo.
Esta la ejercemos de muchas maneras, pero cabe destacar el ejemplo que damos, las opiniones que expresamos y las sanciones que aplicamos. El ejemplo es el método educativo por excelencia, para la transmisión de valores, estilos de pensamiento, actitudes y comportamiento.
Numerosos estudios en psicología muestran cuán poderoso suele ser el modelado de los padres, cuando están presentes. Así mismo se reconoce el fuerte influjo de los maestros, los familiares cercanos e incluso de los amigos y vecinos (Bandura, 1987).
La mayoría de las veces damos ejemplos sin estar conscientes de que lo estamos haciendo. En ese sentido nuestros hijos son espejos de nosotros mismos, si no nos gusta lo que hacen, lo que dicen, como sienten, deberíamos revisarnos, lo más problable es que estén copiándonos.
Pero el modelado también puede ser indirecto a través de libros, revistas o medios de comunicación. Éstos últimos, hoy día, adquieren especial relevancia, y no siempre para bien.
COMO ENSEÑAR CON EL EJEMPLO
Para enseñar con el ejemplo tenemos que entender que de nada sirven mil arengas si no actuamos, pensamos, sentimos, valoramos, del mismo modo que queramos que lo hagan nuestros hijos. Es decir, esta técnica requiere que primero nos eduquemos a nosotros mismos.

En el libro: ¿Y QUÉ HAGO AHORA? ¡NADIE ME ENSEÑÓ A SER MAMÁ! mostramos el efecto del modelaje en diferentes casos: ante una niña desganada a la hora de comer, los padres debían expresar su gusto por la comida; ante una chica con miedos, la madre debió superar los suyos; ante un hijo acosador los padres debieron corregir su propia visión de la vida.
Así mismo para el abuso sexual, la tecno adicción, la separación de los padres, la desobediencia de los hijos y hasta la búsqueda de la felicidad.
En relación con el modelaje presente en los medios de comunicación, se impone la vigilancia: no dar un teléfono inteligente a los menores de 16 años, limitar la televisión en cuanto a tiempo y contenido de acuerdo con la edad, supervisar lo que revisan en internet y el celular.

Con frecuencia, esos medios no tienen los escrúpulos que se pide a los padres ni su interés suele centrarse en lo que conviene a los chicos.
En síntesis, enseñar con el ejemplo requiere, entre otras cosas, conocimiento y control de nosotros mismos, seguridad en nuestros valores y un sabio equilibrio entre influir y respetar las particularidades de nuestros hijos, así como vigilancia sobre las influencias externas.
En el libro de mi autoría, ¿Y QUÉ HAGO AHORA? ¡NADIE ME ENSEÑÓ A SER MAMÁ!, encontrarás 27 problemas frecuentes en los niños desde el nacimiento hasta los 12 años. En relación con este tema de la influencia sobre nuestros hijos puedes revisar Modelar conductas, pensamientos y sentimientos.
También puedes consultar en este mismo Blog: Disciplinar con amor así como visitar Facebook Urquia Larralde (psykia) Twitter @psykia20 e Instagram @psykia20.
Agradezco las observaciones, preguntas, sugerencias o críticas que quieras hacerme a través de psykia20@gmail.com o por WhatsApp: +58 414 920 1676. Serán bienvenidas y con gusto las responderé.
REFERENCIA BIBLIOGRÁFICA:
Bandura (1987): Pensamiento y Acción. Fundamentos sociales, Martínez Roca, Barcelona, España.


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