¿LE DARÉ TETA O BIBERÓN?

Estando embarazada y esperando con ansiedad a su bebé, Ana se preguntaba: – ¿le daré teta o biberón?, ¿hasta qué edad?, ¿tendré suficiente leche?, ¿lo amamantaré cada vez que él quiera o según un horario?, ¿podré compaginar mi trabajo a medio tiempo, con darle de mamar?, ¿se me rasgarán los pechos, como le ocurrió a una amiga?,  ¿o se me caerán?-, y así continuaba…

Ana, te preguntas acerca de lo que pasará contigo en lo que se refiere a cómo alimentarás a tu bebé y qué consecuencias te traerá. Trataremos de abordar esos temas, pero hay algo que puedo adelantarte de una vez, todos los profesionales que tienen que ver con la lactancia materna están de acuerdo: ¡Nada como dar de mamar! 

QUE SABER DE AMAMANTAR AL BEBÉ

La leche materna, ¡tú leche!, es un tesoro para tu hijo, está hecha especialmente para él y no sólo le proporcionará los nutrientes que necesita, también le generará los anticuerpos que lo protegerán de enfermedades y además, la tienes a la mano, pronta y sana, sin que tengas que cargar con tantos utensilios.

Pero eso no termina allí, también están y de manera muy relevante, las emociones positivas que puedas transmitirle, cuando las  pieles de mamá y bebé se tocan y ambos perciben sus olores, sus sabores, entran en un contacto íntimo que no tiene precio, allí pueden intercambiarse sonrisas y ternuras de alcance inapreciable: ¿cuánta seguridad?, ¿cuánta confianza?, ¿cuánta inteligencia?, ¿cuánta fortaleza no se estará transmitiendo allí?, ¿quieres negarle eso a tu hijo? (Seligman, 2011).

COMO AMAMANTAR AL BEBÉ

Has planteado varios temas: está el ritmo de alimentación, sobre esto hay que decir que el feto vive en un ambiente que le proporciona al instante cualquier nutriente que necesite. Al nacer tiene  ese “habito”, por decirlo así  y un estómago muy chiquito, por consiguiente, lo conveniente es darle de mamar cada vez que lo requiera. En la medida en que crezca su estómago, él mismo irá espaciando los lapsos (Santana, 2015).

En cuanto a la posibilidad de que se te rasgue el pezón, puedes utilizar una pezonera para proteger tus senos.

Si no puedes darle directamente de mamar, en todas las ocasiones, por trabajo u otra ocupación, conviene que quien te sustituya sea la misma persona, dos a los sumo, y que quieran a tu pequeño casi tanto como tú. En ese caso puedes succionar  tu propia leche y guardarla en la congeladora hasta por tres semanas y entibiarla antes de dársela. 

En relación con el temor de que se te caigan los pechos, has de saber que lo que los baja es la gravedad, no la succión del bebé.

Respecto de la edad hasta la que se debe amamantar al niño hay diversas opiniones Algunos especialistas consideran que debes hacerlo de manera total hasta los seis meses y en ese momento puedes ir introduciendo paulatinamente otro tipo de alimentación. Un niño de un año no debería seguir tomando el pecho (Knobel, 2013; Santana, 2015). 

En el libro de mi autoría, ¿Y QUÉ HAGO AHORA? ¡NADIE ME ENSEÑÓ A SER MAMÁ!, encontrarás este y otros 26 típicos asuntos que puedes abordar en la educación de tus hijos, desde el nacimiento hasta los 12 años. En relación con este tema específico de amamantar al bebé y sus enormes ventajas, puedes revisar ¿Le doy teta o biberón? e Inducir emociones.

También puedes consultar en este mismo Blog Quiero que mis hijos sean felices; así como visitar Facebook Urquia Larralde (psykia) Twitter @psykia20  e Instagram @psykia20

Agradezco las observaciones, preguntas, sugerencias o críticas que quieras hacerme a través de psykia20@gmail.com o por WhatsApp: +58 414 920 1676. Serán bienvenidas y con gusto las responderé.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS:

Knobel, Joseph (2013): El reto de ser padres, Edit. Melvin C.A., Venezuela
Seligman, Martin (2011): La Auténtica Felicidad, Edit. Zeta, Barcelona, España.
Nota: Santana, Ingrid (2015): Conversación personal

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