¿MEJOR QUE SEA COMPETITIVO?

Mi hijo Andrés tiene seis años, siempre ha sido un niño alegre y nunca me dio problemas. Pero por primera vez lo estoy viendo un poco irritable. Tengo la impresión de que en el colegio le están exigiendo más de lo conveniente, pareciera que lo están estimulando a ser demasiado competitivo. 

Mi marido dice que está bien, que eso le permitirá estar preparado para el mundo en el que le tocará vivir. Una amiga muy querida me dice, por el contrario, que lo importante no es que sea perfecto, sino que sea feliz y cooperador. Se pone muy molesta con las exigencias excesivas que hacen algunos colegios, sobre todo cuando, según ella, los inducen a  alardear de los bienes materiales. Me gustaría tener claro cuáles son las ventajas e inconvenientes de ser competitivo.

 QUE SABER ACERCA  DE LA COMPETITIVIDAD INFANTIL

En este tema, como tantas veces ocurre, la gente tiende a tomar posiciones simplistas y extremas. Las dos posturas expuestas arriba tienen su parte de razón, pero tomadas sin matices pueden tener consecuencias indeseables. 

Comencemos por exponer los distintos tipos de competencia que puede haber. Mencionaremos  la riqueza material, la imagen corporal y las destrezas académicas. La primera debe sancionarse con un NO radical. La escuela NO debería  permitir que la autoestima de los niños se fundamente en la cantidad de dinero que poseen los padres. 

En cuanto a la imagen corporal no está mal estimular la buena apariencia, el ejercicio y la sana alimentación;  pero al mismo tiempo, hay que promover la plena aceptación de los niños con particularidades poco comunes: uso de  anteojos, obesidad,  ojos rasgados y otras. 

En lo que se refiere a la competencia académica, que es la que está más ligada al planteamiento inicial, conviene citar a Martin Luther King  quien dijo: “Los conceptos de amor y poder son generalmente vistos como polos opuestos pero, mientras el poder sin amor es imprudente y abusivo, el amor sin poder es sensiblero y anémico”.

No se trata, pues,  de que para tener éxito en el mundo contemporáneo haya que sacrificar las pequeñas alegrías y placeres, ni dejar en segundo lugar los afectos. Tampoco vale suponer que para “ser feliz” hay que olvidarse del deseo muy humano de destacarse y sentirse especialmente competente en alguna actividad determinada. 

No sé por qué razón subsiste la tonta tendencia de, al querer destacar la importancia de los afectos, por ejemplo, se denigre de la búsqueda de superación personal  y del espíritu de competencia. Plantear el asunto como una dicotomía entre competitividad “neurótica” o laxitud “humanista”, es plantar un falso dilema, que no está de acuerdo con la visión actual del trabajo en una empresa, ni del concepto de Inteligencia Emocional, que tal como yo la entiendo, abarca ambos componentes.

COMO ESTIMULAR LA COMPETITIVIDAD INFANTIL

El asunto, afortunadamente, no sólo no es irresoluble, sino que la equivocación está en suponer, de antemano, una supuesta incompatibilidad que en realidad no existe. O mejor dicho, existe cuando se le hace a un niño exigencias que van más allá de sus capacidades y luego se lo induce a sentirse mal cuando no las cumple. De este modo, en lugar de que el muchacho desarrolle autoconfianza, todo lo que logrará es una disminución de su autoestima.

Si, en cambio, comparamos a cada infante consigo mismo, observamos sus habilidades y destrezas, le exigimos sólo un poquito más de lo que ya hace, felicitándolo por sus logros e insisto, sin compararlo con los demás; el chico sentirá que se lo estima, concluirá que el esfuerzo vale la pena, se animará a ser perseverante y se interesará cada vez más por esa tarea que lo reta agradablemente y que realizará, por supuesto, cada vez mejor y con más gusto. En síntesis, aumentará su sentido de autoeficacia (Bandura, 1987).

En el libro de mi autoría, ¿Y QUÉ HAGO AHORA? ¡NADIE ME ENSEÑÓ A SER MAMÁ!, encontrarás 27 problemas frecuentes en los niños desde el nacimiento hasta los 12 años. En relación con el tema específico de estimular una competitividad sana y generar expectativa de eficacia puedes revisar ¿Qué hago si en el colegio le están enseñando a mi hijo a ser demasiado competitivo? y Generar autoeficacia.

También puedes consultar en este mismo Blog: Premiar a los niños; así como visitar Facebook Urquia Larralde (psykia), Twitter  @psykia20  e Instagram @psykia20. Agradezco las observaciones, preguntas, sugerencias o críticas que quieras hacerme a través de psykia20@gmail.com o por WhatsApp: +58 414 920 1676. Serán bienvenidas y con gusto las responderé.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS:

Bandura, Albert (1987): Pensamiento y Acción. Fundamentos Sociales, Martínez Roca, Barcelona, España.

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