NO QUIERE DORMIR SOLO
A través del llanto el bebé expresa sus deseos, dolores, incomodidades y así los padres pueden atenderlo y satisfacer sus necesidades. Pero luego debe ir aprendiendo que no puede lograr todo lo que quiere y menos de esa manera.
A veces ocurre que un niño pequeño, de dos años por ejemplo, aun estado acostumbrado a irse sólo a su cama, luego de una enfermedad en que nos hemos visto en la necesidad y en el deseo de mimarlo y acompañarlo más de de costumbre; ya no quiera retomar su anterior hábito de dormirse solo. En esos casos puede suceder que arme grandes berrinches con el fin de conservar los mimos que obtenía cuando estaba enfermo.

Si queremos que retome la sana costumbre que tenía de irse sólo a su cama, después de haber recibido las debidas atenciones y expresiones de cariño, hay dos maneras de lograrlo. Recordemos que tanto daño se le hace a un chico al ser insensible a sus necesidades, como al permitirle que se transforme en un tirano.
Hay dos métodos que pueden usarse para lograr que el bebé se quede tranquilo en su cama. El primero se llama extinción y consiste en que una vez que se jugó con él, se lo bañó, se lo acompañó a comer, se lo mimó y leyó un cuento; se lo acuesta a una hora determinada y, si el niño no lo acepta y llora, dejarlo que lo haga hasta que cansado termine durmiéndose (Sundel y Stone Sundel, 1981).

Este método puede parecerle duro a los padres e incluso angustioso, sobretodo cuando el chico sube mucho el volumen y hasta puede parecer que se ahoga. En esos casos la tendencia es a ceder, ya que se teme incluso por su integridad física. Para más tranquilidad puede hacérsele una evaluación neurológica, si neurológicamente está bien, no hay nada que temer.
El éxito de este método está en la consistencia: una vez que se inicia hay que mantener siempre la misma conducta, la cual debe ser cumplida por todos en casa. Cuando se cede se echa para atrás lo que se había iniciado y si eso se repite, el niño sabrá que puede manipular a los padres a su antojo y éstos ya no tendrán la seguridad ni la confianza requerida para conducir al pequeño.

El segundo método se llama desvanecimiento y consiste, como su nombre lo indica, en desvanecer progresivamente la presencia de quien lo acompañe a dormir, acostándose inicialmente con él, luego en una cama al lado y abrazándolo, luego tocándole sus brazos, sus manos y así hasta que el pequeño se haya acostumbrado a dormir solo.

Puedes usar el que más te guste o mejor se adapte a tu hijo. Lo que si tienes que hacer es elegir uno y mantenerte allí. Usar una técnica un día y cambiarla al día siguiente no dará resultado.
Más detalles acerca de este tema los encontrarás en: ¿Y QUÉ HAGO AHORA? ¡NADIE ME ENSEÑÓ A SER MAMÁ!, especialmente los temas: ¿Qué hago si mi hija no quiere ir a dormir sola?, Desvanecer el estímulo de apoyo y Extinguir conductas. También puedes consultar en este mismo Blog Extinguir conductas; así como visitar Twitter @psykia20.
REFERENCIA BIBLIOGRÁFICA:
Sundel, M. y Stone Sundel, S. (1981): Modificación de Conducta Humana, Edit. Limusa, México.

