MI HIJA TIENE MIEDOS

Tengo una hija de cuatro años, llamada Patricia, que es muy temerosa. Le tiene miedo, entre otras cosas, a las tormentas y a cuanto insecto existe: cucarachas, arañas, mariposas grandes, chicharras… 

A la noche me tiene que ver revisando todos los rincones de su cuarto para que acepte irse a su cama, luego no quiere apagar la luz y, finalmente, de madrugada se pasa a nuestro cuarto. Lo peor es que esto no parece mejorar, sino todo lo contrario.  Mi esposo dice que yo soy la culpable, pues la verdad es que a mí los bichos también me producen ansiedad.

QUE CONOCER DE LOS MIEDOS INFANTILES

Seguramente te estarás preguntando acerca de cómo puedes ayudar a tu hija a superar sus temores, cuando tú también necesitas calmarlos.  

El miedo es una emoción que tiene una función adaptativa que nos ayuda a protegernos de los peligros reales, pero cuando empezamos a exagerar las amenazas y las vemos por todos lados, esto comienza a limitar nuestras actividades, a desgastarnos en esfuerzos inútiles y a impedir el pleno disfrute de nuestras capacidades (Bandura, 1987).

Lo que parece haber ocurrido aquí es que has ejemplificado la conducta de miedo a los bichos y a las tormentas y tu hija, como es natural, la ha copiado. No te quepa la menor duda de que eres un modelo para tu niña y ella te imitará en todos los sentidos: en tus comportamientos, en tus pensamientos y hasta en tus sentimientos. 

COMO MANEJAR LOS MIEDOS INFANTILES

Será necesario que combatas tus propios temores, antes de pretender ayudar a tu pequeña: para ello tendrás que ubicar situaciones e imágenes fóbicas, es decir, las que te produzcan miedo, así como una situación que te genere la mayor placidez, además de una hora y un sitio tranquilo en el que puedas relajarte (Wolpe, 1977). 

Luego te expondrás a esas imágenes, auto presentándote alternativamente unas (las fóbicas) y otra (la que induce relajación), para que a través de una desensibilización progresiva y sistemática,  dejen de atemorizarte. También es conveniente que te informes bien de los peligros reales, o no, de los objetos de tu miedo.

Sólo cuando hayas superado tus propias fobias estarás en condiciones de ayudar a tu hija, con procedimientos parecidos a los que utilizaste contigo misma, aunque adaptados a ella y agregando tu cariño y apoyo a sus esfuerzos. 

Es fundamental que, así como antes modelaste un comportamiento de miedo excesivo, ahora le muestres inequívocamente la satisfacción que te produce el haberlos superado.

En el libro de mi autoría ¿Y QUÉ HAGO AHORA? ¡NADIE ME ENSEÑÓ A SER MAMÁ!, encontrarás este y otros 26 problemas frecuentes en los niños desde el nacimiento hasta los 12 años. Para más detalles acerca de cómo superar los miedos puedes revisar ¿Qué hago si mi hija tiene miedos? y Acercarse progresivamente a un estímulo temido.

También puedes consultar en este mismo Blog Influir en nuestros hijos y Educar; así como visitar Facebook Urquia Larralde (psykia), Twitter  @psykia20  e Instagram @psykia20. Agradezco las observaciones, preguntas, sugerencias o críticas que quieras hacerme a través de psykia20@gmail.com o por WhatsApp: +58 414 920 1676. Serán bienvenidas y con gusto las responderé.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS:

Bandura, Albert (1987): Pensamiento y Acción. Fundamentos Sociales, Ediciones Martínez Roca, Barcelona, España.

Wolpe Joseph (1977): Práctica de la Terapia de Conducta, Editorial Trillas, México.

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