NO ME OBEDECEN

En el libro de mi autoría: ¿Y QUÉ HAGO AHORA? ¡NADIE ME ENSEÑÓ A SER MAMÁ! narramos el caso hipotético de Susana a quien los hijos no le obedecen. Este personaje  expresó sentirse impotente para encauzar debidamente a sus niños. 

Esa madre también señaló que cuando sus niños se portan mal suele amenazarlos con decirle al padre, al llegar este del trabajo. Pero eso no le resulta de mucha ayuda ya que dicho papá, dependiendo del ánimo que traiga, unas veces no le hace caso y otras los castiga tan severamente, mandándolos por ejemplo a la cama sin comer, que ella misma termina llevándoles comida a escondidas.

QUE SABER SOBRE HACERSE OBEDECER

Podemos observar dos errores fundamentales en las estrategias de Susana, en su vano intento por hacerse obedecer:

  1. Pésimo modelaje: Padre y madre se están desautorizando el uno al otro, el primero al no hacer caso, en ocasiones, del requerimiento que la segunda le hace, pidiendole que ponga orden a los niños. Ella, a su vez, le resta autoridad al papá cuando es la primera en incumplir el castigo impuesto por él (Bandura, 1987).
  1. Mal uso del castigo: para que éste sea efectivo debe aplicarse inmediatamente después de la ocurrencia de la mala conducta. Eso de dejarlo “para cuando llegue el padre” ni es justo con papá ni ejerce ningún efecto, luego de transcurrido tanto tiempo después de la falta de los chicos. 

Además de que la madre está haciendo un reconocimiento implícito de su incompetencia. Esto se agrava aún más dada la conducta errática del padre (Ulrich, Stachnik, Mabry, 1977). 

COMO HACERSE OBEDECER

Para que los hijos obedezcan, lo que Susana y su marido deberían hacer es comprometerse seriamente a respetar y apoyar, ambos, las decisiones disciplinarias que cualquiera de ellos tome en un momento dado. 

Si a alguno le parece mal lo decidido por el otro, tendrían que discutirlo posteriormente en privado, pero no desautorizándose frente a los hijos. Si ellos son los primeros en dar ejemplo de desobediencia, ¿por qué extrañarse de que los niños hagan otro tanto?

En cuanto al castigo, este debe administrarlo la persona quien esté a cargo en ese momento, aplicándolo siempre e inmediatamente después de que ocurra la mala conducta. 

Es conveniente aclarar que el castigo educativo sólo se hace para suprimir un mal comportamiento, no para descargar nuestro mal humor, desquitándonos con descalificaciones, insultos y amenazas, tampoco con castigo físico. 

Se trata de que quien se portó indebidamente e hizo daño a otros, pague un precio proporcional a su edad y el daño causado; en ningún caso se trata de maltrato. Para exigir su cumplimiento no es necesario, ni siquiera, alzar la voz.

Para más detalles acerca de como hacerse obedecer puedes revisar ¿Y QUÉ HAGO AHORA? ¡NADIE ME ENSEÑÓ A SER MAMÁ!, especialmente los temas ¿Qué hago si mis hijos no me obedecen?, Modelar conductas, pensamientos y sentimientos y Castigar conductas.  También puedes consultar en este mismo blog Aprender observando y Castigar a los niños; así como visitar Facebook Urquia Larralde (psykia) Twitter  @psykia20 e Instagram @psykia20

Agradezco las observaciones, preguntas, sugerencias o críticas que quieras hacerme a través de psykia20@gmail.com,  Serán bienvenidas y con gusto las responderé.

REFERENCIA BIBLIOGRÁFICA:

Bandura, Albert (1987): Pensamiento y Acción. Fundamentos Sociales, Edit. Martínez Roca, Barcelona, España.

Ulrich, Stachnik, Mabry (1977): Control de la Conducta Humana, Trillas, México.

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