RESPONSABILIDAD PERSONAL Y LOGROS

Está en boga una teoría según la cual todo lo que tenemos que hacer para lograr lo que queremos es desearlo ardientemente. ¡Ese es el secreto! De este modo estaremos enviando mensajes tales al universo que este arreglará las cosas de manera que nuestros deseos se cumplan. Esta “teoría” pretende fundamentarse en la física cuántica.

La idea es que si uno tiene una actitud positiva, estando convencido de que logrará lo que se propone, lo probable es que los hechos corroboren esa expectativa, mientras que si se está temeroso, mal humorado y pensando que no alcanzará su meta, seguramente los hechos también confirmarán esa idea negativa.

Algunos psicólogos experimentales, como Bandura (1987) por ejemplo, le dan gran importancia a la expectativa con la que se enfrenta una tarea, definiendo la expectativa de eficacia como “la convicción de que podemos ejecutar exitosamente la conducta requerida para producir las consecuencias deseadas” 

Esta expectativa se alimenta de la observación, registro y desarrollo de nuestras habilidades, así como también de considerarlas el resultado de nuestro propio esfuerzo y no de la acción de agentes externos.  

Al tener una alta expectativa de eficacia para desarrollar una determinada tarea, tendemos a preferir dicha tarea, a tomarle el gusto y a hacernos perseverantes en su ejecución, por lo que esa expectativa se hará cada vez más fuerte. Por consiguiente, según Bandura, la secuencia: conducta (“hago esto”), → pensamiento (“fui y soy capaz de hacerlo”) y →sentimiento (“me gusta hacer esto”), es la que determina la orientación, el gusto, la perseverancia y la probabilidad de éxito en un círculo virtuoso creciente. 

Interviene el pensamiento del individuo, sí, pero no apoyado por los astros, sino por una conducta sistemática y una emoción positiva, todos en estrecha interacción.

En contraste, la teoría que comentábamos al principio señala que El Secreto está en pensar positivamente, pero no nos dice cómo hacerlo, se trataría sólo de identificar claramente  lo que queremos y desearlo con fuerza y determinación. Se supone que lo bueno o malo que te ocurra dependerá única y exclusivamente de cómo pienses

Un ejemplo sencillo podría aclarar la diferencia que quiero precisar. Supongamos que tenemos a tres púberes que se han preparado para un examen de matemáticas, aunque les quedan ciertos puntos por precisar y, justo los invitan a una fiesta la noche antes. 

El primero de ellos piensa: “No me voy a perder esa fiesta. Total, no soy bueno para las matemáticas y de todos modos me van a raspar, así que esta noche disfruto todo lo que pueda”. Esta es una persona con baja expectativa de eficacia para las matemáticas y, por supuesto, se cumple su profecía.

El segundo es fanático de la teoría de la “física cuántica psicológica” y se dice a sí mismo: “Yo no me voy a perder esa fiesta, la disfrutaré hasta la madrugada y mañana voy con pensamiento positivo al examen y seguro lo aprobaré”. Trasnochado, enratonado y con alguna información faltante, lo probable es que el “universo no lo complazca”.

El tercero piensa: “Es una verdadera lástima perder esa fiesta, ¡ya habrá otras!, y yo sé que cuando me preparo bien y duermo suficiente la noche antes, tango altas probabilidades de salir bien. Revisaré esos últimos puntos, que no son muchos, y luego me acostaré”. Como lo estás pensando, querido lector, este estudiante aprobará, no porque así lo hayan querido las galaxias, sino porque lo quiso él mismo.

Espero que estos argumentos y ejemplos sirvan para demostrar que el pensamiento positivo ayuda, sí, pero sólo cuando va acompañado de la conducta funcional requerida para el logro de lo que nos proponemos.

Temas relacionados con este los encontrarás en el libro de mi autoría: ¿Y QUÉ HAGO AHORA? ¡NADIE ME ENSEÑÓ A SER MAMÁ!.  También puedes consultar en este mismo blog ¿Basta con un pensamiento positivo? y ¿Mejor que sea competitivo? Así mismo puedes visitar Facebook Urquia Larralde (psykia), Twitter @psykia20 e Instagram @psykia20

Agradezco las observaciones, preguntas, sugerencias o críticas que quieras hacerme a través de psykia20@gmail.com. Serán bienvenidas y con gusto las responderé.

REFERENCIA BIBLIOGRÁFICA:

Albert Bandura (1987): Pensamiento y acción. Fundamentos sociales, Martínez Roca, Barcelona, España.

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